¿La Doctrina de la Patria Azul de Turquía desestabilizaría la región mediterránea?

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Los conflictos diplomáticos y militares de las grandes potencias mundiales y la pandemia de coronavirus han captado la atención pública en los últimos meses. Pero en el mar Mediterráneo, la tensión ha aumentado considerablemente debido a la política estratégica agresiva de Turquía que desciende de la ideología adoptada por sus líderes hace décadas.

El gobierno dirigido por Turgut Özal dio los primeros pasos hacia el neo-otomanismo. Pero su transformación en política estatal tuvo lugar con la llegada de Erdogan al poder. Desde entonces ha evolucionado desde un reclamo inicial para alcanzar el estatus de poder regional a través del ejercicio de arbitraje de disputas históricas entre países poblados por personas de etnia turca o aquellos que anteriormente formaban parte del Califato Otomano, hasta enemistarse a la mayoría de los estados vecinos.

Debido a la imposibilidad de actuar como mediador o de poner gobiernos afines a Ankara en los países de Medio Oriente, África del Norte o Asia Central, el gobierno turco reformuló la estrategia decidiendo que el Mediterráneo Oriental es un espacio vital para Turquía y todos sus esfuerzos deben centrarse en lograr su control, directa o indirectamente, para establecer lo que se ha dado en llamar Mavi Vatan o Patria Azul.

Uno de los primeros pasos para lograr este fin fue firmar un Memorando de Entendimiento con el gobierno libio de ideología islamista y reconocido internacionalmente para cooperar militarmente y delimitar sus respectivas áreas de jurisdicción marítima en el Mediterráneo. Esto llevó a la apropiación turca de las aguas territoriales chipriotas en clara violación del derecho internacional y la imposibilidad de Grecia, Chipre, Egipto e Israel de desarrollar un proyecto conjunto de oleoductos para abastecer a Europa.

Las acciones de Ankara en los últimos tiempos han irritado a diferentes bloques de países enemigos. Entre ellas se puede contar la participación militar en las guerras civiles sirias y libias, la perforación en aguas jurisdiccionales chipriotas, los intentos de atraer a los gobiernos de Túnez y Argelia, y el creciente número de violaciones del espacio aéreo griego.

Uno de estos ejes estaría formado por su enemigo tradicional e histórico, Grecia, junto con Chipre, cuya parte noreste está ocupada por Turquía. Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto formarían otro grupo de estados rivales debido a la política de Ankara para apoyar las intenciones de la Hermandad Musulmana de tomar el poder en estos países. La agresiva política exterior de Turquía además es una amenaza para países como Siria, Israel o Irak, entre otros.

El mayor logro del bloque griego es evitar que Turquía se una a la Unión Europea. Por otro lado, el eje Riad-Abu Dhabi ha establecido un bloqueo contra un aliado regional de Erdogan como Qatar y ha apoyado financieramente cualquier movimiento político o militar para desalojar a los aliados de Ankara y Doha de las costas del Mar Rojo y Libia.

Arabia Saudita y / o los Emiratos Árabes Unidos también han transferido grandes sumas de dinero a la organización militar regional que, junto con las tropas francesas, combate el yihadismo en el Sahel. Se sospecha que este yihadismo fue instigado por Qatar. Arabia Saudita y los EAU también han ayudado a países individuales a desarrollar su infraestructura y servicios públicos. Esto ha acercado a Francia a Abu Dabi y también ha provocado que Francia cambie su posición sobre el vecino conflicto libio.

Finalmente, componentes de diferentes bloques de enemigos de Turquía iniciaron conversaciones que a comienzos de mayo dieron como resultado una declaración conjunta de los Ministros de Asuntos Exteriores de Chipre, Egipto, Francia, Grecia y los Emiratos Árabes Unidos condenando las prácticas de Turquía en la región y en la que se comprometían a coordinarse para oponerse a los planes expansivos de Ankara.

Créditos de imagen: The Australian

Israel, aunque por esas mismas fechas firmó acuerdos para suministrar drones a Grecia en el marco de un acuerdo mayor en materia de seguridad, al mismo tiempo que formaba parte de junto con Chipre, Palestina e Italia del Foro del Gas del Mediterráneo Oriental, era víctima de la retórica antisemita de Erdogan y era uno de los perjudicados de la no construcción del oleoducto no quiso formar parte de este acuerdo con la esperanza de restablecer relaciones diplomáticas con Ankara y llegar a acuerdos en la lucha contra un enemigo común como es Hizbullah.

Pese a que inmediatamente después de la creación de la entente anti turca se unió Italia la misma tras delimitar definitivamente sus fronteras marítimas con Grecia, el resto de la Unión Europea se muestra indiferente o apoya la agresiva política exterior de Ankara como método de contrarrestar la influencia rusa en la región e incluso diferentes componentes serian partidarios de presionar a EAU y Egipto para que estos obliguen a Haftar a sentarse a  una mesa de paz con el gobierno islamista pro turco de Trípoli.

Aun así, en Abril la Unión Europea lanzó una misión naval llamada Irini para imponer un embargo de armas a Libia poniendo al frente a contralmirantes de Italia, Grecia y Francia lo que a la postre ha provocado a mediados de junio dos serios encontronazos entre la marina turca y fragatas de Grecia y Francia.

Mirando hacia el futuro, el hecho de que dos miembros relevantes de la UE, como Italia y Francia, están a favor de detener la agresiva política exterior turca, que cada vez hay más enfrentamientos entre la armada de este último y los barcos de la operación Irini y que varios los proveedores de gas y petróleo para Europa son miembros de la entente anti-turca, es probable que eventualmente reconsideren su posición.

A eso hay que añadir que los estados árabes como Egipto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos utilizarán su influencia en la Liga Árabe para defender sus intereses y que la la paciencia de Israel, Siria e Irak no es infinita. En esta situación, parece que Turquía se dirige hacia el ostracismo en la región. Pero su pertenencia a la OTAN puede disuadir a sus enemigos de iniciar un conflicto armado.

Iñaki Méndez

Iñaki Méndez es Licenciado en Derecho y Máster en Recursos Humanos y Relaciones Laborales en las Asociación de Empresarios de Gipuzkoa (ADEGI). Miembro de The Political Room. Colabora con diferentes medios y publicaciones sobre conflictos internacionales y actividad yihadista y es responsable del Observatorio sobre la actividad yihadista en el Sudeste Asiático en el OIET. Síguelo en Twitter - @cierzo_bardener

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